
Yo, que pude no haber nacido,
sobrevolé la catedral de tu amor.
Yo, que al cerrar los ojos,
soñaré con la puerta de tu boca.
Yo, que he ido bombeando
tormentas de bombas oníricas,
nunca permanecí en la misma sintonía,
he ido cambiando de emisora,
y no conocí jamás una calle,
como tu garganta.
Sembrando vientos he recogido
un futuro caducado.
(17.3.2012 en Sa Possessió)